Meditación para estudiantes

La meditación es una técnica milenaria que en los últimos años se está llevando a los laboratorios científicos para estudiar todos sus beneficios a nivel mental. La palabra meditación en sí misma significa «cultivar», «familiarizarse» y «entrenar». Por ejemplo, meditar en la calma mental significa cultivar, familiarizarse y entrenar la calma mental.

De hecho, si alguien nos hace daño y durante meses planeamos nuestra venganza, estaremos meditando en las emociones negativas. Por eso, cuando aprendemos a meditar es fundamental conocer el contexto original de este proceso. Una de las finalidades más elevadas de la meditación es adentrarse en la gama del altruismo, esto es, amor y compasión. De este modo, comenzaremos a cambiar nuestras emociones negativas por emociones positivas. Así pues, no es lo mismo meditar en calma mental para estudiar que para ser francotirador de guerra, ¿se ve la diferencia?

Soy estudiante, ¿cómo me ayuda la meditación?

Como estudiante, la meditación nos puede beneficiar:

1. Aumenta la atención y concentración. A través de la atención continua a la respiración, nuestro sistema atencional se fortalece en relación a la concentración en un estímulo. Es decir, cuanto mejor meditemos y más tiempo logramos centrar la atención en la respiración, más tiempo y más concentramos podremos trasladar al estudio. Por ello, mientras meditamos, será importante integrar todos aquellos estímulos que nos puedan despistar (sonidos, olores, respiraciones del compañero, etc), así de fortalece más el músculo atencional y nos distraeremos menos mientras se estudia.

2. Mejora el rendimiento. Al mejorar nuestra concentración, el rendimiento mejorará de forma paralela. Si nuestro tiempo de estudio continuo es el de una hora, le sacaremos más rendimiento a ese tiempo cuando entrenemos nuestro cerebro en atención y calma mental.

3. Mejora la memoria. La mente caótica retiene poco contenido. La atención es un proceso cognitivo a la base de la memoria, esto es, cuanto más distraigamos estamos, menos vamos a memorizar.

4. Reduce el estrés y la ansiedad. Al focalizar nuestra atención en un solo estímulo, los pensamientos que alimentan nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, dejan de tener tanta intensidad. De este modo, residimos en el presente sin rumiar sobre pensamientos negativos, repetitivos y disfuncionales.